Bañada por el mar Caribe y en pleno corazón de Colombia se encuentra la Isla de San Andrés, cuyos encantos naturales la transforman en uno de los sitios más visitados de los últimos años para aquellos que eligen vacacionar entre bahías, puntas y cayos.

Formando parte del departamento de la Providencia y Santa Catalina, las playas blancas de San Andrés permiten realizar todo tipo de deportes náuticos como windsurf, jet sky y kitesurf, mientras que la biosfera seaflower protegida por la UNESCO permitirá admirar la fauna marina buceando en arrecifes de coral junto a cangrejos, mantarrayas y langostas.

Disfrutar el estilo isleño será tarea sencilla: North End concentra la zona hotelera, comercial, bancaria y gubernamental de la isla. Ubicado en el extremo norte de la isla de San Andrés alberga los principales atractivos turísticos; el: Fisherman’s Place, es el lugar de encuentro de los pescadores de la isla que venden sus productos, el Palacio de Coral que es el sitio de la gobernación del departamento; la Plaza Marina (Coral Palace Square); la Casa de la Cultura; el malecón Avenida Francisco Newball y el sendero peatonal Spratt Way.
La economía basada en el turismo y la pesca comercial  posee un fuerte distrito  donde se venden bienes a precios bajísimos debido al libre comercio, incluyendo oro, joyas de esmeraldas de Colombia y artículos de cuero.

Para aquellos que se preguntan qué hacer en San Andrés, el ritual de iniciación al compás del Raga Raga, baile tradicional de los locales, será la vedette de la Casa Museo isleña, mientras que en el barrio La Loma podrá visitarse el mirador de la iglesia que permitirá apreciar la vasta extensión del mar Caribe. Otro de los enclaves que no pasan inadvertidos es la playa de Cocoplumbay, frente al Cayo Rocoso. Allí, la arena blanca es empapada por los verdes azules del mar generando el célebre e increíble mar de los siete colores.

Las excursiones por la isla incluyen el Hoyo Soplador en el sur del archipiélago, un agujero natural con arrecifes coralinos y  túneles subterráneos a través de los cuales se desplaza el agua, mientras que el Blowing Hole es un abismo marino que está rodeado de rocas, grietas, un túnel de amplia extensión y una caverna.
Mientras que Charquitos será la calma alternativa para niños, adultos mayores y, en general, para las personas que les gusta disfrutar del mar en tranquilidad gracias a los arrecifes que la rodean y retienen las crecientes mareas del mar.