Siempre existió turismo sustentable en los Parques Nacionales Naturales de Colombia. Lo confirma el millón y medio de visitantes nacionales y también internacionales que llegaron a veintitrés Parques Nacionales Naturales en 2016.

El más arduo problema ambiental para el país reside afuera de estas áreas protegidas. La carencia de permisos, reglas y estándares para el control y manejo ambiental del turismo-naturaleza en todo el país, fuera de estas menores áreas protegidas, lo hace incontrolable. Realmente no existe una autoridad local para esta actividad.
La carencia de cultura y educación de los ciudadanos colombianos para convivir con la naturaleza, reflejado en el exorbitante incremento de la deforestación, la polución del aire y ríos, el arrojo de basuras y restos en todo el país, habría de ser la auténtica prioridad de los sectores que asimismo los provocan.

La discusión es esta. Especialmente ahora cuando los territorios más vírgenes, frágiles y ricos en recursos naturales, por fuera de los Parques Nacionales Naturales –PNN–, serán lanzados a los depredadores.

Pese a los enfrentamientos, mal obien, los visitantes de los Parques Nacionales Naturales –PNN– siempre han tenido reglas claras que cumplir para cada lugar, cuentan con programas ecoturísticos, preciosos caminos para pasear de forma pasiva, habitaciones y guías bien capacitados, en donde, en contraste a otras áreas del país, no domina el desorden ni la falta de seguridad.

Desde hace más de diez años PNN ha probado que de ser posible el desarrollo del turismo y la conservación de la biodiversidad, ¿por qué razón se quiere esa co-administración por la parte de un solo campo económico? ¿Qué sucede con las competencias que asimismo tienen Minterior o bien Mincultura? ¿Quiénes están tras este individual interés?

Es verdad que un paisaje bello y sano forma un atrayente recurso turístico para cualquier país, mas exactamente por esta razón, al revés de lo que se planea, y dadas estas nuevas amenazas, se debe robustecer el marco normativo para la protección de su riqueza y biodiversidad que nos pertenece a todos. Esta es exactamente la misma política que aplican países como C. Rica, Canadá, Australia, USA, Argentina, España, Chile, Finlandia, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Mongolia, entre muchos otros.

En Colombia “las áreas de singular relevancia ecológica están sometidas a un régimen de protección más intenso que el resto del medioambiente y este es un principio interpretativo de obligatoria observancia. Da el derecho a los individuos a gozar pasivamente de exactamente las mismas y a que su integridad no se menoscabe”.

Con esta nueva propuesta se plantea substituir las regulaciones técnicas ambientales que se han establecido por la parte de Parques Nacionales como autoridad ambiental en estas áreas y del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable como rector de la política ambiental.